Paseo por la Historia de Pozuelo Centro. Tercera Etapa: Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora

Entramos en esta tercera etapa de nuestro paseo por la Historia de Pozuelo Centro con uno de sus lugares más simbólicos: La Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora

Cuando en el siglo XI se reconquistaron Madrid y todos los pueblos próximos cabe presumir que el pequeño alcázar o castillo que sin duda había en el lugar más elevado de Pozuelo y al que se accedía por la actual calle del Alamillo fue destruido.

Alamillo deriva de la palabra árabe “alamud”, que significa tribunal. Pregunta: el edificio donde estaba ese “alamud”, ¿fue el mismo que tras la reconquista los castellanos convirtieron en iglesia, la iglesia de la Asunción?

Construcción del retablo mayor de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora.

Poco a poco, siglo a siglo, esa iglesia fue mejorando. Aunque durante el reinado de Felipe II (1556-1598) la economía española, en general, no era muy boyante y la deuda pública era muy grande puede que en Pozuelo las cosas no estuviesen tan mal como lo demuestra el hecho de que en 1564 el clérigo Pedro Jordán encargase al escultor Pedro Giralte que hiciese un retablo mayor adecuado para la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora. Ello nos hace pensar que por entonces se estaba terminando o completando la construcción del templo parroquial. Giralte contrató al pintor Diego de Urbina para que colaborase con él.

El que se encargase la obra a Giralte da una idea de la importancia que a ésta se le daba ya que dicho escultor era famoso y había sido el autor de algo tan célebre como el retablo de la Capilla del Obispo en la Iglesia de San Andrés de Madrid.

Las obras ¿por la insuficiente financiación? no iban deprisa. En 1576 falleció Giralte sin acabar el encargo. Los líos jurídicos entre los herederos de Giralte y Urbina, hicieron que se contratase al escultor Quintín de Brye para que hiciese siete esculturas con destino al retablo. Siguieron los líos y en 1586 el cura de Pozuelo, licenciado Juan de Villegas, llegó a un acuerdo con Urbina y el escultor Antón de Morales para acabar la realización del retablo que tendría tres cuerpos, cinco calles y un ático de medio relieve con destino a este retablo.

La intervención de Giralte y de artistas tan notables como eran Urbina y el escultor Antón de Morales da idea de la gran calidad que debió tener el retablo, desgraciadamente desaparecido tras la guerra incivil del siglo XX.

Posiblemente mientras se hacía el retablo don Francisco de Húmera, de quien hablaremos casi de inmediato, levantara la capilla donde habrían de ser enterrados él y su familia (en el lugar que hoy es la capilla de la imagen de Nuestra Señora de la Consolación).

Francisco de Húmera. Vicario general (1579-1590): el mejor hijo de Pozuelo (+1620)

Posiblemente no haya nadie nacido en Pozuelo que haya hecho tanto y tan desinteresadamente por su pueblo como hizo don Francisco de Húmera.

El sacerdote don Francisco de Húmera fue Protonotario Apostólico (había seis o siete en toda la cristiandad), vicario general del ejército del rey Felipe II en los Países Bajos y administrador de los Hospitales Reales para los tercios en el período 1579-1590 (bajo la autoridad primero de don Juan de Austria, del duque de Parma Alejandro de Farnesio después y finalmente de Isabel Clara Eugenia).

Pero, al margen de todo ello don Francisco de Húmera debe ser recordado por el amor que tuvo a su pueblo natal, nuestro Pozuelo, donde fundó un pósito pío para prestar grano a los labradores pobres en año de malas cosechas, según la licencia que para ello le concedió el cardenal don Bernardo de Sandoval y Rojas, arzobispo de Toledo, dada el día 16 de enero de 1.615, en la que se dice que don Francisco de Húmera “nos ha hecho relación que con celo del culto divino y caridad con el prójimo” y dejado un pósito de mil fanegas de trigo para prestar y beneficiar “en pro y bien del lugar de Pozuelo” amén de “repartir a pobres cada año buen número de fanegas de harina”. Por ello hipotecó su propia casa y la huerta de los Abades, junto al arroyo de las Huertas.

Para valorar debidamente al amor de don Francisco por la gente de su pueblo ha de tenerse en cuenta que los pósitos eran instituciones, generalmente de carácter municipal, regulados por Felipe II en 1584, que se dedicaban a almacenar trigo para prestarlo con bajo interés a los agricultores y abastecer de pan a la gente en años de males cosechas. Con los pósitos, además del hambre, se evitaba que los agricultores y la gente común cayeran bajo las manos de los usureros.  Como el ayuntamiento de Pozuelo debía andar mal de recursos para evitarle penurias a sus paisanos don Francisco de Húmera fundó el pósito tras hipotecar sus propiedades. ¿Ha habido alguien más generoso que él con su gente y su pueblo en la historia de nuestra villa? Creemos que no.

Posiblemente don Francisco de Húmera influyera para que en 1588 se fundara en la iglesia de la Asunción la Hermandad de San Sebastián, que aún subsiste. Su sobrino Diego de Úmara (sic), hijo de su hermana Catalina era escribano público (notario) en esa fecha.

Don Francisco de Húmera falleció el 17 de julio de 1620 y fue sepultado en la cripta de la que hoy es la capilla de la Virgen de la Consolación de la iglesia de la Asunción, de Pozuelo pueblo. Durante la guerra incivil esta iglesia quedó destruida. Sobre sus ruinas se levantó la actual. De la cripta y la sepultura de don Francisco no queda ni rastro. El año 2018 se hizo un estudio con georradar en dicha capilla y no se encontró nada. Es doloroso comprobar cómo ninguna institución quiere recordar la memoria de quien a lo largo de la historia posiblemente ha sido el más generoso y desinteresado personaje con la gente de su pueblo.

Visita del primer obispo de Madrid.

Habían pasado más de trescientos años desde que se estableció   la capitalidad de España en Madrid. Sus pobladores habían crecido. Una gran necesidad de la gente de la época eran las iglesias. El que fueran gobernadas desde Toledo por su arzobispo no era cómodo para nadie. Las diversas autoridades civiles, con el rey a la cabeza, le pidieron al papa que instituyese una diócesis para Madrid, El 7 de marzo de 1884 el papa León XIII firmó la bula Romani Pontifices Praedecessores por la que se creaba la solicitada diócesis.

El 19 de junio de 1885 se establecía diócesis llamada de Madrid-Alcalá que coincidía con la provincia civil de Madrid. El papa León XIII designó como obispo de ella a Narciso Martínez Izquierdo, que lo era de Salamanca y que había sido senador por Ávila durante el gobierno de Cánovas del Castillo. Por medio de un vicario episcopal monseñor Martínez tomó posesión el día 25 de julio.

Antes de incorporarse a ella monseñor Martínez Izquierdo decidió pasar dos meses en el convento de los dominicos en Ávila como preparación personal para su nuevo ministerio sacerdotal.

Cuando lo creyó oportuno subió al tren con la intención de llegar a Madrid. Dada la lentitud de los trenes de entonces decidió hacer parada en Pozuelo. Se albergó en el suntuoso hotel de don Rafael Cabezas. Al día siguiente fue a la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, la única que entonces había en Pozuelo, y dijo misa: era la primera que decía en su nueva diócesis.

Los pozueleros, agradecidos a la deferencia del obispo por haber sido elegidos como los primeros diocesanos honrados con su presencia levantaron en la antesala de la sacristía una placa que hoy sigue existiendo y que dice:

EL EXMO. SOR. D. NARCISO MARTINEZ IZQUIERDO, PRIMER OBISPO DE MADRID, ANTES DE SU ENTRADA SOLEMNE EN LA CAPITAL DE LA NUEVA DIOCESIS VISITÓ EL DIA 2 DE AGOSTO DFE 1885 ESTA SANTA YGLESIA PARROQUIAL PRONUNCIANDO UNA SENTIDA PLATICA Y BENDICIENDO AL PUEBLO DE POZUELO DE ALARCON QUE HA QUERIDO POR MEDIO DE ESTA SENCILLA LAPIDA CONMEMORAR AQUEL INOLVIDABLE ACTO Y DAR PUBLICO TESTIMONIO DE SU APRECIO Y RESPETO A TAN SABIO Y VIRTUOSO PRELADO.

Al mes siguiente don Narciso tomó posesión oficial como obispo de Madrid- Alcalá.

Casi recién llegado tuvo que organizar los funerales por la muerte el 25 de noviembre del rey Alfonzo XII. Estuvieron presentes otros diez y nueve obispos y cinco arzobispos.

Los principales objetivos del recién llegado obispo eran darle nuevo sentido, realmente espiritual a las parroquias y la enseñanza en las escuelas. Ello le produjo numerosos disgustos porque había bastantes sacerdotes a quienes lo único que les interesaba era el estipendio que percibían por la administración de los sacramentos.

En la mañana del 18 de abril de 1886domingo de Ramos, cuando subía las escaleras de la catedral de San Isidro un sacerdote que se sentía dañado por don Narciso se acercó a él y le dio tres balazos. El obispo murió al día siguiente. Cayetano Galeoto, el sacerdote asesino, fue condenado a muerte, aunque se lo conmutó la pena y fue internado en un manicomio de Leganés.

Domingo Domené, Historiador.

Paseo por la historia de Pozuelo Centro. Segunda etapa: calle de la Iglesia, donde nació Rafael El Gallo

Entramos en esta segunda etapa de nuestro paseo por la Historia de Pozuelo Centro con un hecho que poca gente conoce: El famoso torero Rafael El Gallo nació en Pozuelo de Alarcón.

En 1862 nació en Cádiz, en una familia de gitanos dedicados al toreo y al cante flamenco, una gitanilla bautizada con el nombre de Gabriela, de apellidos Ortega Feria. Desde muy temprana edad Gabriela demostró sus excelentes cualidades para el baile y el cante flamencos. Pronto se hizo muy conocida por su calidad.

Se trasladó a Sevilla donde, lógicamente, le sería más fácil ganarse la vida con su arte. Se negó a participar en fiestas de gente poderosa y actuó únicamente en cafés públicos, el más famoso de los cuales fue La Escalerilla.

Allí la conoció el torero Fernando Gómez “El Gallo”. Se enamoraron. La familia de Gabriela se opuso al noviazgo. Ambos marcharon a escondidas a Madrid y temporalmente se establecieron y vivieron juntos, aún sin estar casados, en Pozuelo de Alarcón en una casa de la calle de la Iglesia que se encontraba donde hoy está parte de la vivienda del párroco.

Aquí les nació en 1882 un hijo al que bautizaron con el nombre de Rafael, Rafael Gómez Ortega. Lo inscribieron en el Registro Civil de Madrid, topónimo que les sonaba mejor que Pozuelo.

Gabriela tenía veinte años. Sus hermanos se empeñaron en que volviese a su casa de Sevilla. Lo hizo. Tres años después (1885) el torero se casó con ella. Gabriela renunció al mundo del arte y se dedicó, como la mujer ejemplar que era, al cuidado de su hijo Rafael y al de los otros cinco que vinieron después: dos varones (Joselito y Fernando) y tres hijas (Gabriela, Trinidad y Dolores). Todos acabaron relacionados con el mundo de la tauromaquia.

La familia seguía pasando largas temporadas en Pozuelo La gente de aquí llamaba a la madre la “señá Gabriela” lo que para una gitana era una señal de aprecio y respeto. Cuando Rafael, el mayor de sus hijos, alcanzó la mocedad la familia se trasladó definitivamente a Sevilla para que éste fuese conociendo el mundo del toreo.

A Gabriela esa ilusión le duró poco porque su marido Fernando Gómez “El Gallo” falleció en agosto de 1897. Era una viuda de 35 años. El hijo mayor, Rafael, Rafael “el Gallo” para la historia, el nacido cuando estaba soltera tenía 15 y ya había hecho pinitos en el mundo del toro. Gabriela casi carecía de recursos. No quiso volver a cantar ni bailar. Se vio obligada a contar con la ayuda de su propia familia y la de los Gómez. Tuvo que sacrificarse para sacar adelante a sus seis hijos hasta que Rafael y Fernando comenzaron a ganar algún dinero

Aunque prácticamente no volvió por Pozuelo aquí siempre se guardó su recuerdo.

Rafael Gómez Ortega, Rafael “el Gallo”, el mayor de los hijos de Gabriela Ortega, nacido en Pozuelo, era ya en torero famoso cuando en 1911, tenía 29 años, casó con la cantora Pastora Rojas Monje, siete años más joven, conocida como Pastora Imperio, hija de un sastre de toreros. El matrimonio no duró ni un año.

¿Causas de esa temprana separación?

No se conocen con certeza. Se dijo que si los celos del torero hacían insufrible el vivir de Pastora. Bajo cuerda otros decían que la separación se produjo cuando supieron que eran hermanos por parte de padre (el torero Fernando Gómez quien había tenido una hija, adulterina, Pastora, con la mujer de su sastre). En cualquier caso, las relaciones entre ambos nunca fueron malas después de esa separación.

La muestra está en que el año 1920 Pastora Imperio, de treinta y uno, tuvo una hija y Rafael El Gallo la reconoció como propia y por eso se llamó Rosario Gómez Rojas.

Todo el mundo sabía que el verdadero padre de Rosario era Fernando de Borbón y Madán, duque de Dúrcal, primo de Alfonso XIII.

Domingo Domené, Historiador

Paseo por la Historia de Pozuelo Centro. Primera etapa: La Plaza del Padre Vallet

Antes de la guerra incivil lo que hoy llamamos Pozuelo Pueblo estaba dividido en dos partes perfectamente diferenciadas.

En la parte inferior del casco urbano se encontraba la Plaza Mayor (hoy plaza de la Coronación) y las calles que desembocan en ella (calle Real hoy calle Ramón Jiménez, calle Hospital, etc.).

En la parte superior: la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, la Puerta del Sol con algunas casas señoriales y en torno a la actual calle Chinchón, un tanto retiradas, las ermitas de Nuestra Señora de la Concepción y del Santo Sepulcro. Esta última había sido parte del anterior cementerio.

La guerra destruyó con casi todo lo anterior, pero nos queda el recuerdo.

En el Pozuelo actual, en el Pozuelo Pueblo, el centro está en la plaza del padre Vallet y en la Plaza Mayor.

Cualquier paseo, cualquier visita a este Pozuelo, debe comenzar e incluso terminar en esos dos parajes, aunque sólo sea por comodidad.

Comencemos. En nuestro paseo no seguiremos un orden cronológico sino el más cómodo para pasear.

PLAZA DEL PADRE VALLET.

Casa de la familia Alarcón.

Al comenzar la guerra incivil el único edificio notable existente en la Puerta del Sol (hoy llamada plaza del padre Vallet) era el solariego de la familia Alarcón, que antes lo había sido del poeta Juan Álvarez Gato, perfectamente desconocido aquí, aunque en Madrid tiene una calle. Se encontraba donde hoy se halla el Hogar del Pensionista.

Juan Álvarez Gato (¿1440-1509) fue un poeta madrileño, prerrenacentista, notable en su ápoca (de él dijo Gómez Manrique que “fablaba perlas y plata”). Era amigo personal del rey Enrique IV. Se cuenta que en una ocasión el rey, que iba a cazar al hoy llamado monte del Pilar, lo echó en falta. Preguntó por él, le dijeron que estaba enfermo en su casa de Pozuelo. Fue a verlo y para consolarlo le regaló una espada de la que cien años después hablaban sus descendientes en un documento de la época de Felipe II. Esos descendientes del poeta, en el siglo XVII vendieron la casa a la familia Alarcón, la que dio apellido a nuestro municipio.

Sin embargo, hay una hermosa leyenda que sitúa la presencia de los Alarcón en nuestro pueblo un siglo antes. La leyenda dice que don Hernando de Alarcón, marqués del Valle Siciliana, una de las primeras espadas del emperador Carlos V, yendo un día de caza como guardián del rey Francisco I de Francia, cautivo en la Torre de los Lujanes de Madrid, tuvo un feliz encuentro por estos parajes de Pozuelo con una doncella que le ofreció agua tan deliciosa que impulsó al caballero a comprar el pozo y las tierras aledañas al mismo a los familiares de María, que así se llamaba la niña, Y que tanto él como sus sucesores desde entonces siempre se sintieron unidos a Pozuelo.

La realidad es mucho más prosaica. Cuando Felipe IV accedió al trono en 1621 se encontró con que las arcas de la Hacienda Pública estaban vacías por los gastos de sus antecesores. Como remedio propició una serie de ventas que paliasen la bancarrota de las arcas reales y que le permitieran mantener a flote sus ejércitos de mar y tierra para sostener los extensos territorios de la Monarquía Católica. El 6 de mayo de 1625, el monarca recibió permiso para vender derechos reales sobre veinte mil vasallos.

El 21 de enero de 1629, Bartolomé Spínola, un personaje importante de la corte, compró al rey los derechos jurisdiccionales -el gobierno- sobre el actual Perales del Río a cambio de 17 000 maravedíes por vecino. Pero, poco después, renunció a dicha compra. Luis de Alarcón, otro personaje importante, pidió al rey subrogación de la deuda de Spínola a cambio de la cesión de derechos sobre la aldea de Pozuelo de Aravaca con la condición de que se le autorizase para “que el dicho lugar de poçuelo de aravaca se llame e intitule de aquí adelante la villa de Poçuelo de Alarcón”.

El 15 de diciembre de 1631 una Real Cédula autorizó a don Luis de Alarcón a comprar la aldea de Pozuelo de Aravaca para su hijo Gabriel de Ocaña y Alarcón, por vía de mayorazgo: “para que la goce el dicho don Gabriel de Ocaña y Alarcón y sus herederos y subçessores y reservas que tiene el dicho mayorazgo…” El pago, que se haría un mes después, era de 17.000 maravedíes por vecino o 6.350 ducados por legua, a elegir por la Real Hacienda.

Nos debe quedar muy claro que lo que se compraba era la jurisdicción o lo que es lo mismo del poder de gobernar el pueblo conforme a las leyes del reino sin depender de ningún otro ayuntamiento, pero no le otorgaba la propiedad ni de un solo pie de terreno. Por esa autonomía municipal, Pozuelo pasaba a ser villa

Don Gabriel, en su condición de señor de la villa, pasó a cobrar un 10 % de las alcabalas y a ejercer su derecho, como señor, a nombrar a quienes iban a ser los alcaldes (hoy diríamos jueces) de la localidad, pero no adquirió la propiedad de ningún terreno.

Con el correr del tiempo Pozuelo de Alarcón pasó a ser posesión de los condes de Cazalla del Río. Cuando, como consecuencia de la Constitución de 1837 se suprimieron los señoríos, los condes vendieron su casa en Pozuelo y el solar colindante (la Puerta del Sol) a la familia Parrella quien la mantuvo en propiedad hasta que fue destruida durante la guerra incivil.

Las ermitas desaparecidas. Con la revolución liberal se produjo la llamada desamortización de Mendizábal (1836-1837) que secularizó y privatizó las ermitas de La Concepción y del Santo Sepulcro que estaban un tanto alejadas de la Puerta del Sol. Aledaño a ésta última estaba el cementerio que se mantuvo allí , éste se mantuvo hasta que en 1881 cuando el ayuntamiento habilitó el cementerio actual. En el solar del cementerio abandonado se levantó parte del colegio Divino Maestro inaugurado el curso 1940-1941.

Nuevo ayuntamiento. El primitivo ayuntamiento de la villa que estaba en la hoy llamada plaza de la Coronación fue destruido en la guerra incivil.

Como desde la segunda mitad del siglo XIX la gente con recursos había comenzado a construir sus viviendas en la Puerta del Sol se edificó en ésta una nueva casa consistorial que fue inaugurada en 1952. Y la plaza pasó a llamarse del padre Vallet (al final de esta guía se dirá el por qué)

En el año 2011 como conciencia del gran error que fue la remodelación de la plaza del padre Vallet al peatonizarla y hacer bajo ella un aparcamiento esa casa consistorial se derribó y se reedificó. A la reedificación se le añadieron dos pegotes arquitectónicos sin sentido (el llamado Nuevo Centro Cultural) que rompen estéticamente con el entorno. La plaza se convirtió en el inservible desierto de mal granito que es hoy y que ha hecho que la vida comercial del centro del pueblo haya entrado en la agonía.

Domingo Domené, Historiador

Pozuelo debe exportar su calidad musical como lo ha hecho Liria, distinguida recientemente por la UNESCO como Ciudad Creativa de la Música

El 22 de este mes de noviembre se celebra el Día de la Música en todo el mundo y el de Santa Cecilia, patrona de la música y de los músicos, en toda España. Fue el papa Gregorio XIII quien, en 1594, la nombró con ese rutilante título porque, según él, “ha demostrado una atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos”. Teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los que habitaron y habitamos este planeta nos sentimos atraídos por la música, poco mérito presenta ese razonamiento papal.

Pero eso ocurría a fines del siglo XVI, cuando ya habían dejado su sello original compositores de la talla de Claudio Monteverdi, Adrián Willaert o Antonio de Cabezón, entre muchos otros. A lo largo de los siguientes siglos y hasta la actualidad, la música ha evolucionado en todo el planeta de acuerdo a tendencias, modas, costumbres y exigencias de las sociedades contemporáneas. Así, mientras que la música clásica se ha basado en las tradiciones de la música litúrgica y secular de Occidente, la música tradicional, folclórica o popular, como se la quiera llamar, se ha transmitido de padres a hijos como uno más de los valores y la cultura de cada pueblo.

Tardía, pero aun antigua con sus casi 120 años, Pozuelo cuenta con su propia historia musical. Por aquellos años de comienzos del siglo XX, aprovechando el buen tiempo, los domingos y días de fiesta se celebraban bailes en la plaza (hoy Plaza de la Coronación).

Entonces, igual que hoy, Pozuelo era uno de los municipios madrileños donde más se ama y disfruta de la música. En 1901 apareció la primera banda musical de nuestra ciudad: Unión Siglo XX. Los más mayores recuerdan que los músicos solían ensayar en el Casino que había en el camino de Valdenovillos, que tocaban en el baile por turnos y que, en las grandes fiestas, formaban una única banda de música.

La Unión Siglo XX llegó a edificar una casa que sirvió como salón de baile y escuela de música. El local contaba también con un escenario donde ensayaba la banda y se utilizaba para representaciones teatrales. Disponía de un ambigú (bar donde se sirven comidas) y una biblioteca donde se guardaban las partituras y se enseñaba música (lectura e interpretación). Tanto el escenario como la biblioteca nos indican que La Unión Siglo XX tenía, además de un fin puramente recreativo (el baile), otro cultural (el teatro, la biblioteca y la escuela de música). Más tarde, en 1912, esta primera banda musical de Pozuelo cambió su denominación por “Sociedad Recreativa La Ynseparable”, cuyo fin principal era organizar bailes.

Tras el rastro musical que nos ha dejado La Ynseparable desde su fundación en el lejano año de 1901, fueron creándose en Pozuelo a partir de la última década del siglo XX varias bandas musicales, algunas de ellas han sido acreedoras de grandes premios, que han demostrado una elevada calidad en la interpretación de obras de grandes compositores de música clásica y maestros de la música tradicional folclórica: La Lira (1990), la Orquesta de Pulso y Púa El Paular (1995) y La Unión Musical (2006).

Las corales polifónicas comenzaron a llegar un poco antes: Ars Musicae, creada en 1983 como asociación cultural, Kantorei, procedente de la Asociación Cultural El Foro, Tintinabulum. La Casa de Extremadura y, creada más recientemente, La Coral de la Lira.

Todas estas entidades cumplen ampliamente su papel de facilitar la transmisión de los valores que la música aporta a cada uno de nosotros, pero hay que preguntarse si la excelencia que se les supone redunda, de la mejor manera, en el prestigio musical de nuestra ciudad.

En POZUELO PRESTIGIO creemos que hay talento interpretativo más que suficiente para denominar a Pozuelo como “La Ciudad de la Música”. Este mes de noviembre, con motivo de la festividad de Santa Cecilia, hemos organizado una mesa redonda para debatir, precisamente, de música en nuestra villa y de cómo proyectar hacia fuera ese talento de alta calidad que nos distinga frente a otras ciudades españolas con historia musical reconocida.

Recientemente, la ciudad valenciana de Liria ha sido distinguida por la UNESCO como Ciudad Creativa de la Música, reconocimiento que solo tienen 21 ciudades en el mundo entre las que se encuentra Sevilla. El enorme arraigo musical de sus gentes, contar con el apoyo de todas las instituciones valencianas, disponer de un conservatorio profesional de música, una coral polifónica, una joven orquesta y la banda de música civil más antigua de España, la Banda Primitiva, que ha celebrado este año su bicentenario, han sido las razones que han movido a la UNESCO a otorgar esta importante distinción a la ciudad de Liria.

Liria muestra un claro camino a seguir por ciudades con elevada sensibilidad musical como la que atesora la nuestra. Y aunque nos pueda parecer irrealizable por las dificultades que supone alcanzar la distinción de la UNESCO, corresponde a los poderes públicos promocionar e incentivar el progreso musical de Pozuelo para que sean las entidades privadas, que no deben ensimismarse en sus logros, las que tomen nuevas iniciativas que sean capaces de exportar su refinada calidad musical.

Jose Luis Alcañiz

POZUELO PRESTIGIO

Pozuelo y la Universidad: Obligados a entendernos.

Pozuelo de Alarcón, que alberga en su término municipal alrededor de treinta centros de carácter universitario, no puede ser considerada, hasta el momento, como una verdadera “ciudad universitaria”.

La Universidad no ha formado parte de nuestra identidad como ciudad desde el punto de vista histórico. La presencia de los distintos centros en ella tampoco se ha debido a una decisión de planificación administrativa o política. Ha sido nuestra proximidad a Madrid y el menor impacto en la inversión, a llevar a cabo por las entidades, algunas de las causas de la realidad actual.

Por otro lado, los centros universitarios existentes realizan sus funciones, pero sin involucrarse en la vida diaria de nuestro municipio. Y tampoco la existencia de este gran número de centros ha servido, de forma significativa, de apoyo a nuestra ciudad para la realización de funciones de tipo educativo, social, económico o cultural.

Pero sean unas u otras razones que han dado lugar a la situación actual, esa misma realidad, esa fortaleza con la que contamos, debe conducirnos a llevar a cabo una decidida apuesta de futuro: hacer de Pozuelo de Alarcón una ciudad con un marcado tinte universitario.

Debemos hacerlo si pensamos en el futuro económico de nuestra ciudad. Un futuro en el que las actividades productivas y del sector servicios de la economía dependen, cada vez más, del conocimiento. Y las universidades se hallan en una posición excelente para difundir entre la comunidad empresarial local los conocimientos que han obtenido por medio de la investigación de base y aplicada. Una universidad con una actitud más emprendedora que debe ser aprovechada como motor del desarrollo económico local de Pozuelo.

Debemos hacerlo si tenemos en cuenta que a nuestro municipio acuden a diario un número muy elevado de estudiantes. La escasa integración, por no decir nula, de los centros formativos, en la ciudad que les alberga, hace que esos miles de estudiantes limiten su actividad a las instalaciones existentes en los campus. Circunstancia que se ve favorecida por el hecho de que Pozuelo tampoco les presta prácticamente ningún servicio complementario. Revertir esta situación, integrar a los estudiantes en la vida social de nuestra ciudad, podría contribuir a luchar contra el vacío funcional de algunas de nuestras zonas urbanas y dinamizarlas.

Debemos hacerlo porque Pozuelo de Alarcón es una ciudad con un porcentaje muy elevado de vecinos con formación superior. Tras haber recibido el influjo de este tipo de educación, en sus diversos tipos y formatos, existen tanto deseos como motivos, en una parte muy importante de población, para continuar su participación en actividades y proyectos formativos y culturales.  La colaboración entre la Universidad, el Ayuntamiento y las entidades privadas puede servir para racionalizar y coordinar esfuerzos, a la hora de realizar una oferta cultural de calidad. Lo que, sin duda, contribuirá a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, al ser una fuente de satisfacción personal.

Es más, nuestra apuesta universitaria debería ir más allá de nuestro término municipal. Toda la zona noroeste de la Comunidad de Madrid cuenta con una amplia presencia de centros de estas características. Sepamos aprovecharla. La coordinación, entre los distintos municipios de la zona, puede representar un factor relevante para lograr los importantes beneficios que para todos nosotros puede tener, no solo su presencia, sino las funciones de estas instituciones educativas: educación, investigación y, de forma creciente el desarrollo de la comunidad en la que se encuentran.

Debemos hacer esa apuesta de futuro. Una apuesta en beneficio, no sólo de los vecinos de hoy, sino de los de mañana.

 

Felix Alba

POZUELO PRESTIGIO