Paseo por la historia de Pozuelo Centro. Segunda etapa: calle de la Iglesia, donde nació Rafael El Gallo

Entramos en esta segunda etapa de nuestro paseo por la Historia de Pozuelo Centro con un hecho que poca gente conoce: El famoso torero Rafael El Gallo nació en Pozuelo de Alarcón.

En 1862 nació en Cádiz, en una familia de gitanos dedicados al toreo y al cante flamenco, una gitanilla bautizada con el nombre de Gabriela, de apellidos Ortega Feria. Desde muy temprana edad Gabriela demostró sus excelentes cualidades para el baile y el cante flamencos. Pronto se hizo muy conocida por su calidad.

Se trasladó a Sevilla donde, lógicamente, le sería más fácil ganarse la vida con su arte. Se negó a participar en fiestas de gente poderosa y actuó únicamente en cafés públicos, el más famoso de los cuales fue La Escalerilla.

Allí la conoció el torero Fernando Gómez “El Gallo”. Se enamoraron. La familia de Gabriela se opuso al noviazgo. Ambos marcharon a escondidas a Madrid y temporalmente se establecieron y vivieron juntos, aún sin estar casados, en Pozuelo de Alarcón en una casa de la calle de la Iglesia que se encontraba donde hoy está parte de la vivienda del párroco.

Aquí les nació en 1882 un hijo al que bautizaron con el nombre de Rafael, Rafael Gómez Ortega. Lo inscribieron en el Registro Civil de Madrid, topónimo que les sonaba mejor que Pozuelo.

Gabriela tenía veinte años. Sus hermanos se empeñaron en que volviese a su casa de Sevilla. Lo hizo. Tres años después (1885) el torero se casó con ella. Gabriela renunció al mundo del arte y se dedicó, como la mujer ejemplar que era, al cuidado de su hijo Rafael y al de los otros cinco que vinieron después: dos varones (Joselito y Fernando) y tres hijas (Gabriela, Trinidad y Dolores). Todos acabaron relacionados con el mundo de la tauromaquia.

La familia seguía pasando largas temporadas en Pozuelo La gente de aquí llamaba a la madre la “señá Gabriela” lo que para una gitana era una señal de aprecio y respeto. Cuando Rafael, el mayor de sus hijos, alcanzó la mocedad la familia se trasladó definitivamente a Sevilla para que éste fuese conociendo el mundo del toreo.

A Gabriela esa ilusión le duró poco porque su marido Fernando Gómez “El Gallo” falleció en agosto de 1897. Era una viuda de 35 años. El hijo mayor, Rafael, Rafael “el Gallo” para la historia, el nacido cuando estaba soltera tenía 15 y ya había hecho pinitos en el mundo del toro. Gabriela casi carecía de recursos. No quiso volver a cantar ni bailar. Se vio obligada a contar con la ayuda de su propia familia y la de los Gómez. Tuvo que sacrificarse para sacar adelante a sus seis hijos hasta que Rafael y Fernando comenzaron a ganar algún dinero

Aunque prácticamente no volvió por Pozuelo aquí siempre se guardó su recuerdo.

Rafael Gómez Ortega, Rafael “el Gallo”, el mayor de los hijos de Gabriela Ortega, nacido en Pozuelo, era ya en torero famoso cuando en 1911, tenía 29 años, casó con la cantora Pastora Rojas Monje, siete años más joven, conocida como Pastora Imperio, hija de un sastre de toreros. El matrimonio no duró ni un año.

¿Causas de esa temprana separación?

No se conocen con certeza. Se dijo que si los celos del torero hacían insufrible el vivir de Pastora. Bajo cuerda otros decían que la separación se produjo cuando supieron que eran hermanos por parte de padre (el torero Fernando Gómez quien había tenido una hija, adulterina, Pastora, con la mujer de su sastre). En cualquier caso, las relaciones entre ambos nunca fueron malas después de esa separación.

La muestra está en que el año 1920 Pastora Imperio, de treinta y uno, tuvo una hija y Rafael El Gallo la reconoció como propia y por eso se llamó Rosario Gómez Rojas.

Todo el mundo sabía que el verdadero padre de Rosario era Fernando de Borbón y Madán, duque de Dúrcal, primo de Alfonso XIII.

Domingo Domené, Historiador